Un terremoto de magnitud 7,8 golpeó el sur de Filipinas el lunes por la mañana, dejando al menos 37 muertos, cientos de heridos y unos 20.000 residentes desplazados en la isla de Mindanao. Los equipos de rescate buscaron el martes entre edificios derrumbados mientras las autoridades evaluaban daños generalizados en viviendas, escuelas, hospitales e infraestructura.
Rescate en General Santos
El sismo se produjo alrededor de las 7:37 a. m., hora local del lunes, con epicentro en el mar a unos 20 km (12 millas) de la costa de la provincia de Sarangani, a una profundidad de unos 33–35 km (21.7 millas), según las agencias geológicas filipina y estadounidense. Los temblores se sintieron con fuerza en Mindanao y hasta en Manado, Indonesia, a unos 420 km (261 millas) de distancia.
General Santos, ciudad portuaria de más de 700.000 habitantes y la zona más afectada, fue declarada en estado de calamidad. Entre las escenas de devastación figuraban edificios colapsados, escombros en las calles y líneas eléctricas caídas. Edgar Tanawan, oficial regional de bomberos que lidera las operaciones en un edificio comercial derrumbado con un supermercado y otros negocios, dijo que dos personas fueron rescatadas con vida, una tercera fue encontrada muerta y otras dos seguían atrapadas sin signos de vida detectados por escáneres.
«Es difícil aceptar, como madre, que mi hijo sigue atrapado allí», dijo Dioslinda Deluvio, de 65 años, esperando noticias de su hijo frente al edificio. «Mi única petición es que lo recuperen hoy para poder estar en paz».
Las autoridades indicaron que cuatro personas seguían desaparecidas el martes. Los equipos de búsqueda trabajaron en un supermercado, un almacén, una escuela primaria y otras estructuras dañadas. Un video mostró el colapso de una sucursal de Jollibee en General Santos; la cadena dijo que todo su personal en las zonas afectadas estaba a salvo. El aeropuerto internacional de la ciudad permaneció cerrado, con 17 vuelos domésticos cancelados según la autoridad de aviación civil y 63 cancelaciones reportadas por defensa civil.

Víctimas y desplazamiento
El martes, las autoridades confirmaron al menos 37 muertos, con cifras de heridos que oscilaron entre más de 200 y 487 según distintos registros oficiales. Más de 20.000 personas fueron desplazadas, al menos temporalmente, muchas hacia refugios de emergencia y centros de evacuación.
Al menos 13 personas murieron en General Santos por edificios colapsados o escombros. En Glan, un pueblo en las montañas de Sarangani cerca del epicentro, un deslizamiento de tierra sepultó varias casas. Rene Punzalan, funcionario provincial de desastres, dijo que 13 aldeanos murieron en el deslizamiento y otros cuatro en otras partes de la provincia. Rafaelito Alejandro, de la Oficina de Defensa Civil, indicó que 18 personas murieron en Sarangani, la mayoría en el deslizamiento.
También se reportaron muertes en South Cotabato, Davao Occidental y en la isla Balut, frente a la costa sureste de Mindanao. Evaluaciones iniciales del gobierno encontraron unos 2.000 hogares y 117 edificios públicos dañados, mientras unas 6.000 escuelas públicas requerían revisiones de seguridad. En Jose Abad Santos, Davao Occidental, el alcalde Jason John Joyce dijo que los deslizamientos sepultaron la única carretera del municipio, obligando a enviar ayuda por vía aérea a aldeas remotas.
Escuelas y hospitales
El terremoto ocurrió el primer día de clases tras dos meses de vacaciones de verano. Las escuelas permanecieron cerradas mientras las autoridades inspeccionaban edificios con daños leves a graves. «No podemos forzar la reapertura inmediata de las escuelas porque debemos garantizar la integridad de los edificios», dijo Alejandro.
Más de 100 estudiantes y docentes participaban en una ceremonia de izamiento de bandera en Malita, Davao Occidental, cuando tembló el suelo; la directora dijo que la mayoría permaneció sentada y evitó lesiones. En Davao City, más de 100 estudiantes sufrieron contusiones y otros se desmayaron durante ceremonias matutinas. Videos en redes sociales mostraron a niños refugiándose al aire libre mientras los edificios se balanceaban. El ministro de ciencia Renato Solidum dijo que muchos estudiantes sobrevivieron porque las asambleas matutinas del lunes los mantuvieron afuera.
En General Santos y Sarangani, los pacientes fueron atendidos en carpas improvisadas mientras las autoridades verificaban la seguridad de los hospitales. El secretario de Salud Teodoro Herbosa dijo que restaurar la electricidad era crítico, ya que los cortes limitaban tratamientos sensibles.
Tsunami y réplicas
El terremoto activó brevemente alertas de tsunami en la región, obligando a residentes costeros a trasladarse a zonas elevadas. El Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico indicó que la amenaza había disminuido en gran medida unas cinco horas después del sismo, y las autoridades filipinas levantaron las alertas a media tarde. Se registraron olas de 1 metro en Sultan Kudarat y Sarangani, con un pico de 1,4 metros en Kiamba. Olas menores se midieron en Indonesia, Palau y Japón. Seis chozas sobre pilotes resultaron dañadas en un pueblo costero de Zamboanga del Sur.
El Instituto Filipino de Vulcanología y Sismología registró 23 réplicas fuertes, la más intensa de magnitud 6,7. El Servicio Geológico de EE. UU. detectó más de una docena de réplicas por encima de magnitud 5, mientras otras agencias reportaron totales mayores. Filipinas se encuentra en el «Anillo de Fuego» del Pacífico, y el sismo del lunes se vinculó al movimiento en la Fosa de Cotabato. Teresito Bacolcol, director del instituto sismológico, dijo que fue el mayor terremoto en la zona en 50 años y el más fuerte en Filipinas este año. Un sismo de magnitud 7,9 en la misma fosa en 1976 provocó tsunamis que mataron a miles de personas.
Respuesta gubernamental
El presidente Ferdinand Marcos Jr. ordenó a las agencias de respuesta a desastres actuar de inmediato, canceló clases y desplegó altos funcionarios de defensa y mitigación desde Manila para supervisar búsqueda y rescate, distribuir alimentos y materiales de construcción, y evaluar daños en puentes y carreteras. Los secretarios de Transporte y Salud volaron a Mindanao para coordinar la respuesta.
Estados Unidos dijo que coordinaba con Manila y estaba listo para apoyar los esfuerzos filipinos. Francia, Japón y Nueva Zelanda también expresaron su apoyo. Las autoridades dijeron que esperaban que el número de muertos no aumentara, con la búsqueda y el rescate como prioridad el martes. El sismo llegó meses después de un temblor mortal en el centro de Filipinas, sumándose a la larga historia sísmica del archipiélago.